Mi propio proyecto de escritura
Como muchos saben (seguro no tantos) desde hace muchos años escribo, me gusta escribir y lo hago (hacía [hago de nuevo]) sin motivo alguno, no más porque me gusta. Como mucho (menos) saben, tengo un blog en el que subo lo que escribo ([intentos de] poesía, la mayoría). O sea Mi Primer Amor Ilustrado (le pueden picar ahí pa’ verlo [es un link vaya]). Si lo han visitado se darán cuenta que hace ya rato que no subo nada, eso es porque hace ya rato que no escribía nada. Obvio.
Entonces un día durante mis largas muy largas vacaciones de semana santa, entre tanta tarea decidí tomarme un rato de descanso y ocio (o como quien dice echar la flojerita a gusto). Entre que no hacía nada y entre que miraba el techo se me ocurrió una grandiosa idea, no sólo grandiosa, espectacular y sobre todo original (falso, me la volé de un proyecto que ya existía [en muchos lugares, muchas veces]): Un taller de escritura creativa.
La idea es sencilla. Cada 15 días (dos semanas) yo publico las indicaciones que seguirán los talleristas (los que escriben), ellos se echan un texto de 300 palabras o menos, me lo mandan yo lo publico en la página del taller y al final entre ellos retroalimentan los textos.
No estaba seguro de si quería hacer este proyecto en corto en mi Facultad (de Ciencias de la Comunicación [de la BUAP]) o abrir la convocatoria para todo el mundo. Decidí hacerlo en grande porque no le veo mucho potencial al producto interno bruto de mi Facultad (son bien apáticos).
Luego vino la parte en la que más me tardé; ponerle nombre. Se me ocurrían nombre bastante chafas y las personas que intentaban ayudar no eran de gran ayuda (disculpen, pero es la verdad). De repente una madrugada de insomnio se me ocurrió ponerme a vagar en Wikipedia y entre palabras, significados y datos, llegué a Metatexto (que es como se llama el proyecto [que copié] en el que me basé) y por ahí leí algo llamado Teorema Textual.
Eso de Teorema Textual (si mal no entendí) es propuesto por Umberto Eco. Él plantea que todo texto consta de dos partes, la información que escribe el escritor (sí señoras y señores [pintores que pintan, cocineros que cocinan y profesores que profesoran]) y la que lee el lector (les dije). O como quien dice lo que está textualmente en las palabras y lo que no está literalmente pero podría estar si el lector lo logra ver (imaginar, descifrar, inventar). Esa, al menos es la interpretación que le di a lo que leí; creo no dista tanto de lo que es.
Me gustó lo de Teorema Textual y entre mal viajes, debrayes (no existe esa palabra ¿sabían?) y juegos de palabras salió Textuorema. Me gustó y se quedó.
Lo siguiente era hacerlo más tangible (virtualmente) y que no se quedara sólo en mi cabeza. Pensé en hacerlo en un blog (como originalmente era), pero para ser sincero seguramente nadie leería nunca nada. Así que decidí hacer uso de las posibilidades que Facebook pone en nuestras pantallas y usar sus Grupos y Páginas.
Fue entonces cuando ingenié una cosa medio rara en la que le dan MeGusta a la Página, se suscriben vía mail, luego les doy acceso al Grupo, en el grupo sólo los talleristas ven las indicaciones, yo publico sus textos en la página, en la página votan y comentan los textos y son felices. (Por cierto, si alguien quiere hacerse un diseñito sencillito [qué gorrón salí] un logo o algo así, pues adelante)
De repente ya había 100 personas a las que les gusta la página y 40 inscritos al taller. Lo cual no lo esperaba en una semana. (En la Facultad habría tardado mucho más [simplemente no habría llegado])
Pero ahora, después del Ejercicio 1 (cuyo tema fue Resurrección) creo que es mucho desmadre, quizá pueda agilizar la cosa o al menos hacer más sencilla la lectura y comentada. O no.
Si gustan leer los 29 (o sólo uno o dos) textos del Ejercicio 1 pueden hacerlo AQUÍ (píquenle en dónde dice ‘Aquí’).


Al final no pude evitar reírme, la verdad desconocía que tuvieras un Blog. Coincido con que el la Facu hay mucha apatía y/o flojera. Creo que hay que agilizar el acceso porque veo que sólo le comentan a los primeros o a 1 de 29 y el chiste es que todos los textos puedan ser analizados.