Agradezco no ser hijo único
“Hasta parecen hermanos” les digo siempre a mis carnalitos cuando se están peleando (lo cual es seguido [son animales que gustan de demostrar quién es el más fuerte]); tengo dos ambos más chicos que yo. A uno le llevo poco menos de dos años y éste le lleva al que sigue cinco.
Desde hace no mucho tiempo (un par de [meses] semanas) que en mi cabeza han estado rondando algunos recuerdos de mi niñez. Con mi novia platico de repente de eso o sencillamente me pongo a pensar en todas las burradas que hacía. La mayoría de las remembranzas que poseo en mi haber fueron vividas con el hermano de en medio, hay poca diferencia de edad entre nosotros por lo que ser amigos fue muy fácil.
Recuerdo entre las aventuras con el Gordo (lo llamaremos así [por su seguridad] para guardar el anonimato), por ejemplo las veces en que subíamos a la azotea de la casa y vandálicamente corríamos de azotea en azotea por las casas de toda la cuadra, o cuando de bebes tiré sobre su pelona cabeza todo el contenido de una lata de leche en polvo o de más grandes lo llené de tierra (sólo porque sí), recuerdo también cuando en kinder (preescolar) él quería con una niña (a la que llamaremos Talí [porque así se le dicen]) y me pedía consejos para poder hablar con ella y hacerla su novia, o cuando lo defendí de la agresión de mi mejor amigo y terminé madreado (y sin mejor amigo), recuerdo las veces en que salíamos a andar en bici o jugábamos fútbol con los amiguítos de la colonia en la cancha de la colonia (menos mal que lo teníamos todo ahí), cuando robábamos la correspondencia de las casas abandonadas y también cuando ya más grandesitos me contaba sobre sus novias y sus problemas. En fin recuerdo cuando no sólo eramos hermanos sino que además eramos buenos amigos.
Para mi infortunio (seguimos siendo hermanos) ya no somos tan amigos. Digamos que crecimos y nuestros gustos y afinidades se fueron distanciando un poco, él era todo un deportista y yo leía muchos libros, él iba a las casas de sus amiguitas a noséqué y yo iba a casa de mis amigos a jugar fút, él me partía la madre y yo imploraba piedad (está bien, eso no [la neta sí]). Lo más gacho fue que dejara de contarme sus problemas; yo sé muy bien por qué lo hizo y en qué momento dejó de hacerlo. Fue justo después de que yo empezara a regañarlo y no sólo aconsejarle. A nadie le gusta que lo regañen, y menos si (la cagas tanto) lo hacen muy seguido.
Últimamente he pensado en esa cosa rara llamada amistad (qué filosóficamente cursi sonó eso) y pues…no tengo mucho que decir. Échenle un ojo, o los dos a este video que me encontré.
Sólo agradezco no haber sido hijo único.

Definitvamente las experiencias que se viven junto a tus hermanos son únicas e influyen de forma directa en tus formación, son de las relaciones que pasan a ser casi indestructibles y podrás ser totalmente distinto a ellos pero jamás se puede negar ese lazo que nos une, en mi caso mi hermano aunque es super distinto a mi, es uno de mis mejores amigos, y es una de las cosas que no se le deben negar a un niño tener un hermano con quien pelearse y jugar y ser complice y así. Excelente post como siempre y gracias por compartir, como siempre, saludos!!!